Hace un rato me visitó una amiga. Mientras yo caminaba me acompañó. Me escuchó hablar. Mis lágrimas se confundían en su fresca tez. Me escuchó gritar, decir, llorar, y también me vió soñar. Dejó que me desahogara. Esperó pacientemente. Conoció los más profundos secretos de mi ser. Me escuchó decirle cuánto te amaba. Me escuchó cantar canciones a nuestro amor... Cuando al fin agotado, había dicho todo lo que podía decir,...